Jimmy Connors: biografía de un tipo cabrón

Jimmy Connors, ganador de 109 torneos y 8 títulos de Grand Slam.Conozco dos tipos de cabrones: uno es el cabrón arrepentido, ese que un día descubre, a veces de manera inconsciente, que tantas broncas y peleas no han valido la pena. Ese que cuando la curva de su vida empieza a apuntar hacia abajo, su corazón se ablanda y se arrepiente de haberse hecho odiar por tanta gente. Se convierte entonces en alguien más compasivo y con quien la gente se siente a gusto. Un cabrón converso, digamos. El otro tipo de cabrón es el que lo lleva con orgullo, como una insignia en su solapa. Alguien que no se arrepiente de nada, a quien no le importa que la gente le huya como a la peste, y que cuanto más pasan los años, menos le importa lo que digan o sientan los demás. Que se caguen. Lo que se dice un auténtico cabrón. Algo así como Jimmy Connors.
No sé si lo has visto jugar. Espero que sí porque fue uno de los grandes. Fue Nro. 1 del mundo durante 5 años. Ganó 8 torneos de Grand Slam (5 US Open) y todavía tiene el récord de torneos (109) y victorias en el circuito (1222). Su llegada a la semifinal de US Open del 1991, con 39 años de edad, está en un cuadrito en la misma historia del tenis. Al igual que muchos campeones, su pasión y entrega por el tenis son extraordinarias. Pero a diferencia de los asépticos e impolutos “Número 1” de los últimos años, si hay algo que lo distingue Jimmy Connors es que nunca fue políticamente correcto. A joder a otro con eso.
Hace un par de meses publicó su esperada autobiografía (“The Outsider”. 2013). Y hay historias para todos los gustos, desde sus inicios hasta su retiro, pasando por su relación con su madre, con Chris Evert, su familia, sus agentes, sus adversarios más importantes, el público y la prensa y hasta su adicción a las apuestas. Lo hace sin pelos en la lengua y con una buena dosis humor. Como fue siempre. Para los que extrañamos esa etapa del tenis donde había más variantes, con talento, muñeca y drops en el polvo, saque y red en césped, y un poco de todo eso en las olvidadas carpetas azules, es un viaje a una época memorable. Y si alguno espera que un ya maduro Jimmy Connors pida disculpas por su pasado… bueno, seguirá esperando. Connors no sólo no se arrepiente de nada sino que explica que su temperamento combativo siempre ha sido la base de su éxito. El fin justifica los medios y a otra cosa.

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“Fui afortunado de pertenecer a una generación de jugadores que lo dieron todo. No tengo tiempo para los otros, esos atletas que sólo van detrás del cheque. Respeto a los tipos como Larry Bird, Magic Johnson, Wayne Gretzky, Muhammad Ali, y Joe Montana, tipos que dieron todo sin excusas”Jimmy Connors.

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El libro ha causado un gran revuelo por las revelaciones acerca de su romance con Chris Evert. Palabras más, palabras menos, dice que la “America’s Sweetheart” no era exactamente lo que parecía, más bien todo lo contrario. La describe como una personalidad egocéntrica y autoritaria y reconoce que la convivencia entre dos “Nro. 1” era simplemente imposible. Y para el que le gusten los detalles escabrosos, hasta da a entender (sin decirlo expresamente) que Evert abortó sin consultarlo para priorizar su carrera tenística. Los trapitos sucios se lavan al sol. Un caballero, Mr. Connors.
TENIS EN LA SANGRE
En lo estrictamente tenístico, Connors cuenta que la mujer que marcó su vida tenística fue su madre. Una ex-jugadora quien junto a su madre (la abuela de Jimmy) le enseñaron los secretos del tenis desde los 3 años. De su infancia Connors recuerda dos circunstancias que le marcaron su juego: la primera es que empezó tan chico que no podía sostener la raqueta con una mano, dando origen a su legendario revés a dos manos. La segunda, la cancha que con mucho trabajo construyeron en su casa, donde la pelota picaba mal y el espacio entre la línea de fondo y la pared era tan escaso que lo obligaba a devolver la pelota cuando estaba subiendo, otro sello distintivo de su juego.
Su madre lo pondría en contacto con el ex-jugador ecuatoriano Pancho Segura, quien sería su mentor y casi un padre durante su adolescencia y temprana adultez. Connors se mudaría a pleno Hollywood y empezaría a entrenar el el club de Segura, ganándose sus primeros dólares jugando (de derecha, su mano no hábil) contra nombres como Kirk Douglas, Lloyd Bridges, Julie Andrews, celebridades del momento que hacían cola para pelotear con los jóvenes talentos.

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De Pancho Segura aprendería dos máximas que lo acompañarían toda su vida: “Perder como un hombre, ganar como un hombre”, y “Si estás lesionado, no jugás; si jugás, no estás lesionado”

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LA ERA DEL ENTERTENNIS
Ya dando sus primeros pasos en su carrera profesional, Connors recuerda verse envuelto en una lucha de poderes en plena explosión del tenis a nivel mundial. La ILTF, WCT, IPA, y más tarde  la ATP se disputaban a los mejores jugadores y si un jugador firmaba con un circuito no podía jugar para otro. Fue así que Connors firmó para su agente Bill Riordan y no jugaría Roland Garros durante sus primeros años.
Connors prefería seguir leal a Riordan, quien soñaba con llevar el tenis a otro nivel. Emulando a las grandes peleas de boxeo, Riordan organizaba desafíos por unas “bolsas” (término entonces boxístico) jamás vistas hasta ese momento que hasta incluían el pesaje de los jugadores. Nacía un modelo de negocio que excedía el tenis en sí mismo. Convencido de que mala publicidad también era publicidad, Riordan fogoneaba rivalidades en ásperas campañas mediáticas. Y personalidades rebeldes y explosivas como Connors e Illie Nastase ayudaban y mucho. La gente iba a los estadios para ver qué locura iban a hacer esos tipos, si se iban a insultar de lado a lado de la cancha, si lo iban a bajar de la silla a un umpire o si se la iban a agarrar con un espectador. Y a menudo lo hacían. Todo valía para llenar estadios.
Jimmy Connors empezaba a meterse en la elite del tenis mundial, y ahora a los 60 años reflexiona sobre la magnitud de su éxito: “Si la programación de los torneos fuera como ahora, habría ido a Australia más seguido. Pero sólo lo jugué dos veces, ganando en 1974 y perdiendo la final con Newcombe en el año siguiente. No lamento ninguna decisión que tomé, pero quién sabe, tal vez habría ganado más Grand Slams si hubiera jugado Australia algunas veces más”. 

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“Entre 1974 y 1979 tampoco jugué Roland Garros, así que durante un largo período sólo competía en Wimbledon y el US Open. Así que en mi carrera gané 8 Grand Slams y llegué a la final en otros 7, básicamente jugando sólo dos ‘majors’ por año”. Jimmy Connors.

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PERSONALIDADES DE UNA EPOCA DE ORO
Connors se describe a sí mismo como un “outsider”, alguien que no encajaba con el resto de los jugadores. Pero una vez que pisaba una cancha no estaba solo. Compartía su lugar con una generación en la que el talento iba de la mano del show. Las grandes estrellas como Rod Laver y John Newcombe daban paso a jugadores que hicieron historia como Illie Nastase, John McEnroe, Bjorn Borg, Guillermo Vilas y Vitas Gerulaitis. De cada uno tiene miles de anécdotas. A algunos Connors los recuerda con afecto y a otros no tanto, pero de todos resalta el espíritu competitivo y su contribución al tenis.
Illie NastaseIllie Nastase: Lás anécdotas de Connors con su amigo Nastase te dan ganas de salir corriendo a la biografía del rumano. Un tipo capaz de todo para entretener a la gente y sobre todo a él mismo. Desde salir enteramente pintado de negro para jugar dobles con Arthur Ashe, a presentarse con Connors a un dobles en el Royal Albert Hall con camisas de smoking y moño (y tomando champagne en los cambios de lado). O cuando jugando dobles en una cancha auxiliar en Roma se tuvieron que ir corriendo de la cancha con decenas de tifosis corriéndolos para golpearlos. O cuando… o cuando… Las anécdotas de Nastase son interminables y es una mejor que otra.
Ni hablar de las mujeres. “Nasty estaba fuera de control”, cuenta Connors. “En los partidos, pasaba cada minuto libre mirando las tribunas en busca de un posible ‘fichaje’. Si yo estaba mirando el partido me pedía a mí que le fuera a decir quien fuera su elección que el ‘Gran Nastase’ la invitaba a comer. Y una vez que aceptaba no se volvía a saber de él durante una semana” […] “Muchas veces Nasty vendría a mi habitación a horas extrañas con mellizas en sus brazos. No hay nada mejor para tu juego que una intensa sesión de dobles mixto a las dos de la mañana”.
John McEnroeJohn McEnroe: Connors recuerda su primer encuentro en Wimbledon ’77 cuando Mac llegó a semifinales viniendo de la qualy: “Vino y se presentó. Agarré mi bolso, mis raquetas, y seguí de largo. Ni sonrisas, ni hola, ni un saludo, ni el reconocimiento de su existencia”. También se refiere a la rivalidad que es el día de hoy que todavía mantienen: “No hay nada falso en nuestra rivalidad. Mac es el único jugador a quien puedo ver rengueando en la cancha y sentirme bien al decir ‘Que se joda’ (Fuck that guy! en el original)”. Y como muestra lo ilustra con la relación de John McEnroe con el Senior Tour: “Durante un par de años Mac nos denostaba desde sus comentarios para la TV. Nos llamaba ‘dinosaurios’. Después, cuando en 1995 le ofrecimos un cheque para jugar un par de eventos, de repente era el mejor espectáculo del planeta”. […] “Después empezó a jugar regularmente saliendo a matar en los torneos más importantes. Desafortunadamente hacía lo mismo en las primeras rondas de los torneos mas chicos. Vamos, Mac, eso no está muy bien. Esto no es Wimbledon. Aparentemente no le llegó el memo”.
Bjorn BorgBjörn Borg: El sueco fue un gran rival de Jimmy Connors. Con él se alternarían en el Nro 1. del mundo durante años y, según Connors, en una relación de respeto mutuo. “Borg me caía bien. Hoy en día también. Era muy tranquilo y no se daba con nadie excepto Vitas (Gerulaitis) y su coach Lennart Bergelin. Cuando no estaba en el court estaba leyendo en su habitación. ¿Si eran comics o Shakespeare? No lo sé. Pero seguro que él no le iba a contar a nadie” […] “Después de dejar el Tour, atravesó algunos años difíciles en su vida personal y de negocios. Cuando se unió al Champions Tour, estaba muy en forma, jugando un tenis de calidad, y era un placer estar en su compañía“. Björn había salido de su caparazón”.
Vitas GerulaitisVitas Gerulaitis: El recuerdo del carismático Gerulaitis es de lo mejor. Connors le dedica un capítulo en el que cuenta sus problemas con las drogas y que con unos amigos le hicieron planearon una “intervención“, a la que Vitas accedió sin problemas, aunque poco después falleció estúpidamente por inhalación de monóxido de carbono. “Lo que el público veía era el Vitas real: la sonrisa deslumbrante, el guitarrista de espíritu libre, el estilo de vida de un playboy. Así y todo es una de las personas más decentes que he conocido y le caía bien a todo el mundo”, recuerda Connors. “Aunque él tenía su grupo que incluía a Borg y a Mac, Vitas y yo éramos bastante amigos y era una amistad en serio. Era un secreto a voces que Vitas tenía problemas con la cocaína que lo llevó a su retiro en 1985. Y sin la disciplina que requiere el tenis, su hábito de intensificó dramáticamente. Por esa razón en 1989 lo invité a viajar conmigo a Europa durante 5 meses. Puedo no haber sido su amigo más íntimo, pero uno no abandona a la gente en las malas. Por más odio que yo le tenga a las drogas, éramos amigos en las buenas, las malas y las más que malas”. 
Por supuesto no todas son buenas. Connors también tiene párrafos no muy amigables para Ivan Lendl, Andre Agassi, Aaron Kricktein, su ex-manager Riordan y hasta su hermano. Nadie se salva. Sin medias tintas, fiel a su estilo.

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¿Y EL SHOW DONDE ESTA?
Guste su estilo o no, Connors es una persona más que autorizada para opinar de tenis. Y como tal no tiene problemas en meterse con el tenis actual. Por ejemplo, acerca de los avances tecnológicos Connors opina que las raquetas de hoy en día hacen que jugadores mediocres parezcan mejor de lo que en realidad son. “Y si le agregamos las máquinas de alta tecnología para mejorar la fuerza y el estado físico, dietas científicamente testeadas para incrementar la estamina, fallos más exactos (que reducen las chances de protestar sin correr el riesgo de un warning o la perdida de un punto – ¡Dios, esto no tiene gracia!), césped más lento, clay más rápido, trainers que pueden entrar a la menor picazón, permiso para un “confort break“ las veces que uno quiera… Tienen todo lo que desean. ¿Necesitan algo más? ¿Servicio de habitación?     
Si bien no niega la calidad de jugadores como Federer, Nadal o Djokovic, Connors lamenta que en el tenis moderno todo pasa sólo por la potencia, en oposición a los fundamentos como la habilidad y la imaginación para ejecutar los golpes y el uso de los espacios de la cancha. “A los jugadores de ahora les enseñaron a jugar de la misma manera, con la potencia como principal objetivo. Con los nuevos equipamientos se dan el lujo de jugar de una sola manera y salirse con la suya. Pero esa es sólo mi opinión. Y ya he estado equivocado UNA vez”.
Connors entiende el negocio pero extraña el show. “Los profesionales de antes sabían cómo entretener. Entendían lo que la gente quería”. […] “Los jugadores de hoy no parecen entenderlo. Para ellos todo es negocio. Yo entiendo eso. Son todos buenos jugadores, pero yo me pregunto: ¿Dónde está el show?”

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EL LEGADO DEL TENIS
Jimmy Connors y toda una vida ligada al tenis.Connors pasó toda su vida ligada al tenis y no tiene intención de dejar el deporte que ama y que le dio todo. Luego del su retiro “inventó” el Senior Tour y más adelante fue coach de Andy Roddick. Ahora se acaba de confirmar que empezará a trabajar con María Sharapova. El tenis es su vida y no lo piensa abandonar, a pesar de las secuelas que dejó en su cuerpo. “Luego de tres reemplazos de cadera, pienso que el tenis debería haber venido con una etiqueta de advertencia que diga “PUEDE SER PERJUDICIAL PARA SU SALUD”. Pero si la hubiera traído, ¿la habría escuchado? ¿Habría hecho otra cosa? Mierda. ¡No!
Connors ha vivido el tenis con una intensidad pocas veces vista en otros jugadores. Sabe que en algunos momentos se pasó de la raya. Sin embargo no muestra signos de arrepentimiento. “No pienso disculparme por la manera en que jugué al tenis. No salía a ganar un concurso de popularidad. Yo salía a ganar y a entretener al mismo tiempo. Y lo cierto es que era bueno siendo el malo”.
Un Jimmy Connors auténtico.
Un auténtico cabrón.
¡Pero cómo jugaba!

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Lectura recomendada:
jimmy-connors-book-coverThe Outsider: A Memoir
Por Jimmy Connors.
Mayo 2013
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Photo Credits:
Jimmy Connors: Nationaal Archief Fotocollectie Anefo Item number 929-6576  Suyk, Koen / Anefo (CC BY-SA 3.0)
Jimmy Connors:  Flickr Author: momovieman – Flickr images reviewed by FlickreviewR – CC-BY-2.0
Bjorn Borg (1979): Nationaal Archief Fotocollectie Anefo Item number 930-2092 Anefo / Croes, R.C. CC-BY-SA-3.0
Illie Nastase: Nationaal Archief Fotocollectie Anefo item number 926-4199 Verhoeff, Bert / Anefo – CC-BY-SA-3.0
Vitas Gerulaitis: Nationaal Archief Fotocollectie Anefo item number 929-6578 Suyk, Koen / Anefo – CC-BY-SA-3.0
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4 respuestas a Jimmy Connors: biografía de un tipo cabrón

  1. felipeaglie dijo:

    Es verdad que los tenistas modernos, además de deportistas, son relaciones públicas de si mismos. Son empresas aparte de jugadores. Se ha perdido la espontaneidad, y la mala leche, de los tenistas clásicos. Deber ser el signo de los tiempos.

  2. Julián dijo:

    Acompañé esa época de oro del tenis a través de la tv y Jimbo, como lo apodaban, fue verdaderamente un grande del tenis.

  3. Pues la verdad es que no le conocía como jugador (de Borg y McEnroe no pasaba yo en esa época)!!!! Gracias por aclararme quien era este señor tanto como deportista como persona! Gran post como siempre.

    • El vestuario dijo:

      Gracias, amigo! Sin dudas fue uno de los grandes. Tuve la suerte de verlo jugar muchos años. Talento y pura pasion, aunque a veces se le iba la mano (eso hacía todo más entretenido). Un grande de verdad. Saludos

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