La noche en que Magic fue Kareem (Finales NBA – 1980)


Estatua del mítico Magic Johnson en el Staples CenterEl rookie estaba sentado en el asiento del capitán. La ley no escrita decía que los más veteranos tenían el privilegio de usar los asientos con más espacio para las piernas, en épocas en que los equipos viajaban en líneas comerciales y en asientos no diseñados para atletas de más de dos metros de altura. Si el capitán y perenne All-Star Kareen Abdul-Jabbar hubiera estado a bordo, sin dudas habría ocupado su lugar habitual en la primera fila. Pero Abdul-Jabbar había quedado en Los Angeles para tratarse una lesión que parecía grave. Y el momento de la lesión no podía ser peor: se jugaban las finales de la NBA de 1980, y para jugar el sexto partido, los Lakers se vieron obligados a viajar a Philadelphia sin su capitán. Kareem era el epicentro de la ofensiva y dueño del legendario “Skyhook”, una formidable combinación de habilidad y elegancia, y una de las armas más poderosas de la liga.
Para los Lakers, que estaban arriba en la serie 3-2 pero debían jugar el sexto partido en Philadelphia, jugar sin su capitán en un momento tan crítico era casi paralizante. Sin embargo, el entonces coach Paul Westhead anunció en la prácica que iba a llenar el vacío dejado por Kareem con Earvin “Magic” Johnson, el talentoso novato que había llegado a Los Lakers como el número 1 del draft de 1979. La estrategia de Westhead sorprendió a muchos de los veteranos del equipo: Magic era el base que manejaba el show. Al parecer, ahora iba a ser el show.
“La verdad que no entendía lo que quería hacer Westhead”, confesaba el veterano Jamaal Wilkes. “Supongo que habrá pensado: ‘Perdimos a nuestro mejor jugador, pero tenemos a este carismático fenómeno que va a arreglar todo’ ”.
Y si había alguna duda sobre si Magic iba a estar a altura de las circunstancias, el novato las eliminó de plano. Mientras sus compañeros veteranos esquivaban el asiento que habría correspondido a Kareem, el rookie de 20 años se adueñó del lugar, y guiñandole un ojo a Westhead, proclamó sin ninguna humildad: “No hay nada que temer. Acá está E.J.” (por Earvin Johnson).

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Magic Johnson había encarado las finales de 1990 con una mezcla de emociones. Si bien estaba encantado con formar parte del escenario más importante de la liga, deseaba haber tenido que competir contra cualquier otro que no fuera Julius Erving, el mítico “Dr. J”. Ese tipo generoso que sólo once meses atrás le había abierto las puertas de su casa para recibir al sophomore Johnson, quien buscaba consejo sobre una decisión crucial: si seguir jugando en la NCAA o pegar el salto al básquet profesional.
El “Dr. J” lo aconsejó sobre el desafío que Magic tenía enfrente. Le contó que él mismo, al dejar la universidad antes de tiempo, perdió la oportunidad de jugar en los Juegos Olímpicos (esa regla se modificó recién para los Juegos de 1992). Le dijo que cualquiera fuese la decisión que tomara, alguien iba a estar decepcionado. “Si te hacés profesional, tus amigos de la universidad se van a enojar. Pero si te quedás, tu familia también se puede enojar porque no los podés ayudar económicamente”.
También le explicó la diferencia entre la temporada universitaria y la de la NBA, y el exigente ritmo de vida de los atletas profesionales. “¿Estás listo para vivir en el mundo de los adultos? Ya no son más 30 partidos; ahora son al menos 82. ¿Vas a poder enfrentar las demandas de tu físico? Va a ser totalmente diferente. Vos pensás que sabés, pero no sabés. Tenés que estar listo para las buenas y para las malas, porque creeme que van a venir”.
Meses más tarde, cuando se enfrentaron por primera vez en las Finales, el “Dr. J” abrazó a su protegido y le dijo: “Olvidate de todo lo que te dije”

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Kareen Abdul-Jabbar, lesionado, se perdería el partido que consagró a Magic Johnson como ídolo de los Lakers.Las Finales de la NBA eran algo increíble para un rookie. La intensidad, la presión y la atención generada eran abrumadoras. Magic estaba maravillado con Kareem, quien encaraba cada encuentro con la misma cara inexpresiva y la calma de siempre. El capitán quemó las redes de los Sixers con 33, 38 y 33 puntos en los primeros tres partidos. Y ya había anotado 26 puntos en el 3er. cuarto del 5to. partido cuando cayó al piso tomándose su tobillo. Lo llevaron al vestuario y cuando volvió en el 4to. cuarto anotó 14 puntos más para darle la ventaja 3 a 2 en la serie a los Lakers. Pero cuando Abdul-Jabbar dejó el vestuario en muletas, los Lakers ya pensaban en un 6to. partido de visitante y sin su capitán, y si le creían al resto de la NBA, sin ninguna oportunidad.
Magic veía que la moral del equipo estaba baja, pero al mismo tiempo pensaba que si bien el equipo era más bajo, también era más rápido, lo que les daba ventaja en un juego de transición. Para Magic era un gran error dar por perdido el 6to. juego y encomendar las esperanzas al último partido, cuando ni siquiera sabían si Kareem iba a estar recuperado.
“Okay, fellas. ¿Saben qué?, decía Magic. “Vamos a tener un partido muy abierto. Pero está todo bien. Vamos a ponernos nuestras zapatillas y a correrlos hasta afuera del estadio”
Después le pidió consejo al grandote Jim Chones sobre cómo debía defender a Caldwell Jones, que medía 2.10 e iba a tener ventaja de altura. Chones le recordó que Jones no era una amenaza desde el perímetro, pero era un rebotero excepcional que debía ser contenido con juego físico. “Una cosa más”, le advirtió Chones. “A Caldwell le gusta venir por el lado débil para bloquear. Atento a eso o si no te va a hacer quedar mal”.
Una vez en el vestuario, el rookie trataba de arengar a sus compañeros, vendiéndoles que el catastrófico vacío por ausencia de Kareem debía ser tomado en realidad como una oportunidad, una aventura. “Hey, Norm”, le dijo al veterano Norm Nixon. “Estamos tan preocupados por cómo los vamos a parar. Pero ¿quién nos va a parar a nosotros?
Michael Cooper, compañero de Magic, lo miraba arengando al vestuario. “Parecía un cantante de un night club”. Los atletas veteranos tienden a perder entusiasmo con el tiempo, y miran con algo de desprecio a los novatos recién salidos de la universidad que todavía creen en las canciones de guerra. Mientras Magic se detenía en cada locker predicando su evangelio de optimismo, Cooper rumiaba su aprensión: “Ahí va el discurso”.
Sin embargo, la arenga de Magic dio resultados. Su energía era contagiosa. Wilkes, alineado con Kareem, empezaba a emocionarse con las perspectivas de un triunfo y compró la idea de tener más tiros. Chones se ofreció como voluntario para contener al enorme Darryl Hawkins, una potencia bajo el aro que se hacía llamar “Chocolate Thunder”, por la fuerza con que jugaba.
***

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“Pasamos de pensar que no podíamos ganar
a hablar como si fuéramos a ganar” (
Michael Cooper)

***

Philadelphia amaneció en medio de rumores sobre la presencia de Kareem. Los oyentes llamaban a las radios: “Lo vi saliendo de un taxi en Broad St.”, “Lo acabo de ver entrando al Marriot”, “Lo lleve en mi taxi desde el aeropuerto”. Nadie en la ciudad pensaba que Kareem se iba a perder ese partido. No después de lo que había hecho en el último cuarto del 5to. partido. “Va a hacer la gran Willis Reed”, decia un hincha en TV, refiriéndose a la noche en que Reed había llegado rengueando al 7mo. partido de las Finales de 1970 y segundos antes del inicio saltó a la cancha para guiar a los Knicks al título. El mismo Billy Cunningham, coach de Philadelphia tampoco se fiaba: “Hasta que llegue el avión y Kareem no baje de él no lo voy a crer”. Lo cierto es que los Sixers perseguían fantasmas, Kareem se había quedado en Los Angeles para intentar el milagro de llegar al posible 7mo. partido.
Magic y Larry Bird. Rivales y después amigos.Mientras tanto a 500 kms. en Boston, Larry Bird esperaba el partido con sus amigos en un bar. La eliminación de los Celtics frente a Philadelphia en la final del Este lo había privado de enfrentar a Johnson y vengar su derrota del año anterior en la final de la NCAA. A diferencia de todo EE.UU., que se veía obligado a ver el partido en diferido ya que ningúna cadena nacional quiso emitir el partido en primetime, Bird y sus amigos lo vieron en directo porque Bird tenía un amigo en el negocio de la televisión que le hizo llegar la señal al bar.

Aunque lamentaba que su temporada de novato terminara prematuramente a manos de Julius Erving y los Sixers, Bird admitía frente a sus amigos que sentía curiosidad de ver cómo le iba a ir a Magic. De sólo mirar las planillas, Bird sabía que Magic era el todoterreno de los Lakers. Aún así, cuando Bird lo vio a Magic frente el pivot rival para el salto inicial, estalló en una carcajada. “No puede ser”, decía Bird. “Magic no puede saltar”.

Caldwell Jones, el pivot de los Sixers pensaba lo mismo. Cuando lo tuvo a Magic enfrente le dijo: “¿Es un chiste, no?”, a lo que el novato le respondió con su amplia sonrisa. Magic no ganó el salto inicial, pero ése fue su único momento adverso del partido. Manejó la ofensiva y fue un agitador en defensa, usando su fuerza para luchar contra los jugadores más altos de los Sixers. Como siempre, era el jugador más carismático del partido. Arrancó pidiendo la pelota en el poste bajo, y batallando por los rebotes bajo los tableros. Los Lakers sacaron una ventaja de 7-0 al empezar el partido y después de eso nunca estuvieron abajo. Si bien Magic empezó de pivot, con el correr del partido se fue moviendo con absoluta libertad por todas la posiciones y torturando a la defensa de los Sixers embocando de todas la maneras posibles, incluyendo el “Skyhook” patentado por Kareem.
“Me encontré hinchando por él aunque no me caía bien”, recuerda Bird.
Aunque el partido estaba 60-60 en el entretiempo, Magic estaba encendido. Chones, fiel a su promesa, estaba conteniendo a Dawkins. Y los Sixers, como Magic había anticipado, estaban confundidos con la nueva alineación de los Lakers, mucho más rápida ahora que no tenían que esperar a Kareem para armar su ofensiva. Cuando Johnson empezó a embocar tiros sobre Caldwell Jones, le asignaron al “Dr. J”.  Después trataron con Bobby Jones. Pero era inútil. Ninguno de ellos podía detener el momento de Magic.
***

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“Sé exactamente cómo se sentía Magic. Hay momentos en que todo te sale bien y te encontrás en esa increíble situación, esa zona, donde sentís que controlás el partido. Sentís que no importa lo que intentes, te va a salir bien. Es la mejor sensación del mundo, porque nadie puede detenerte. Y esa noche nadie iba a detener a Magic”.  (Larry Bird)

***
Los Lakers ganaron el título con una victoria 123 a 107. Magic ganó su primer anillo en su primer intento y sin el capitán en el equipo. Cuando terminó el partido, Magic dedicaba el triunfo a Kareem por televisión: “Sé que te duele, Big Fella, pero queremos que esta noche te levantes y bailes un poco”.  
Desde Bel Air, California, Kareem bailaba, o más bien saltaba en una pierna, sin lamentarse por haberse perdido el último partido de este campeonato por el que había luchado tanto durante toda la temporada. Por un momento se olvidó de todo el dolor, cortesía de la descomunal actuación de Magic.
Planilla del 6to. partido de las Finales de 1980Johnson jugó 47 de los 48 minutos y terminó con 42 puntos, 15 rebotes, 7 asistencias, embocando 14 de 14 desde la línea de libres y opacando los 37 puntos de Jamaal Wilkes. Era una actuación sin precedentes que hizo que lo eligieran el más joven MVP de las finales de la NBA, y el primer rookie de la historia en ganar ese premio. Algunos consideran que ese premio fue producto de la conmoción que Magic causó esa noche y que el premio lo debió haber recibido Kareem por lo hecho en los partidos previos. El debate sobre este punto seguirá por siempre.

Larry Bird fue testigo de la brillante performance de Magic con emociones encontradas. Estaba maravillado con su habilidad y compostura ante la presión, pero a la vez  sentía envidia. No estaba muy contento cuando se retiró del bar. “Me daba envidia y estaba molesto”, recuerda Bird. “Pero al mismo tiempo era perfectamente conciente de lo que Magic había hecho”.

Para cuando Bird llegó a su casa ya se había calmado. Pero cuando vio el resumen del partido en las noticias se volvió a poner mal. “Mierda. Tengo que ganar alguno de estos. Este tipo ya tiene dos seguidos. Me está haciendo quedar mal”.

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when-the-game-was-oursExtractado y adaptado de:
When the game was ours”,
por Larry Bird y Earvin Magic Johnson,
con Jackie MacMullan.
Información complementaria de ESPN, NBA y Sports Illustrated.
El partido completo puede verse en YouTube.
 
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Creditos de fotos:
Estatua de Magic Johnson: photo by Tim Wang (CC BY-SA 2.0)
Kareem Abdul Jabbar: David Blumenkrantz (Flickr) (CC BY-NC-ND 2.0)
Bird-Magic: Steve Lipofsky http://www.Basketballphoto.com (CC BY 3.0)

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9 respuestas a La noche en que Magic fue Kareem (Finales NBA – 1980)

  1. Sergio Caratozzolo dijo:

    Si hubiese nacido 10 años antes seguramente diría que Magic era mejor que Jordan, pero todo lo que muestran en los documentales de MJ23 los he visto en vivo (en la tele). Casi todos sus partidos, casi todas sus grandes jugadas…las mas grandes, todas sus finales, todos sus anillos…lo he visto todo.. no me han contado nada. Hay una gran diferencia cuando ves hacer historia en vivo que cuando las ves en youtube o en algún documental.
    Magic, Bird, Dr. J…etc fueron héroes, fueron la bomba que hizo explotar el basquet al universo pero Jordan fue lo mas importante..la mecha.
    Es imposible pensar que alguien vaya a superarlo nunca, sin embargo no hay que olvidarse que esto es basquet…puede pasar cualquier cosa. jajaja

    abrazo grande!!
    Sergio Caratozzolo

  2. octavio dijo:

    Para Mi, No importa lo que me diga nike o los comerciales acerca de MJ, se que es un buen jugador, pero dependia demasiado de los demas como pippen etc y etc, pero Magic! Magic! jugaba para el equipo, y eso vale mas que su peso en oro y mas que todos los comerciales del mundo nike y de mercadotecnia, y si, creo k no tenia mucha personalidad, pero Honor a quin Honor merece, entre Magic y MJ la verdadera majestad y realeza se la lleva Magic, con respeto jordan solo fue un producto mercadologico mas! y sin el sacrificio de sus compañeros para que el sobresaliera, no hubiera ido muy lejos… los siento, pero los numeros no me dicen nada cuando alguien como Magic juega para su equipo y no solo para su propio beneficio, para mi el mejor de todos!!! su majestad MAGIC32!!!!

  3. Mariano dijo:

    Puede existir siempre la polémica éste fue mejor que el otro. Posiblemente algunos y talvez hasta yo mismo me incluyo pensemos que Jordan fué el mejor de la história. Aunque siempre es algo relativo comparar épocas. Ahora, en lo que no tengo absolutamente ninguna duda es que la “Improvisación y creación” que tenía Magic dentro de una cancha de basquet, nunca nadie la ha tenido. Este señor me hizo amar el basquet, un deporte que no era uno de mis preferidos, es el Maradona del basquet. Se me cae una lágrima leyendo esto, grande Sapo.

  4. Martin dijo:

    Nada como ver a Magic jugar basquet, ninguno tan grande como él. Hubo y habrá muchos buenos, grandes, geniales o monumentales jugadores de basquet, pero ninguno me hace poner la piel de gallina o caer una lágrima como lo hizo Magic. Obvio que es cuestión de gustos, pero para mi, ninguno tan grande como Magic.

  5. Juampi dijo:

    Amigo realmente me encanta tu blog y las notas, se nota que tenés mucha info y sobre todo muchos libros! Te felicito y seguí deleitándonos con estas joyas!

  6. Hola, un espectáculo. Magic es el mejor jugador que haya visto nunca, mejor incluso que Bird. Hacer lo que hizo en este partido como novato creo que no está a la altura de ningún jugador de baloncesto. Muy buen artículo

    • El vestuario dijo:

      Hola, Javier. Es cierto, lo que hizo en ese partido como novato nunca lo ha hecho nadie. Y con respecto a lo de Larry Bird… yo no los comparo. Para mí hay que disfrutar de los dos (y no te olvides de un tal MJ). Saludos y gracias por el comentario.

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